martes, 27 de diciembre de 2016

La parada.

El chico de los ojos tristes ha dado un paso en falso y le ha vuelto a costar aprender lo que es querer. Cuando se queda sólo, en su cuarto, comienza a escuchar su respiración y nota como cada día va más despacio, cuánto le cuesta respirar de manera normal porque siente un presión en el pecho tan grande que siente que se ahoga. Sobre todo cuando está en ese lugar, en ese horrible espacio en el planeta Tierra donde todas aquellas trágicas y terribles experiencias sucedieron.Y se sienta melancólico, a pensar en cuántas cosas han sucedido desde que decidió abandonar; desde que ha decidido que el mundo no puede ser un espacio tan pequeño, tiene que haber algo más, algo más lejano que esté fuera de los límites de tanta hipocresía y tanta vulgaridad.Aterriza en su mente la idea de querer escapar de todo de nuevo y se ahoga aún más pensando que por el momento todo tiene que estar tranquilo, no puede escapar hasta dentro de un tiempo y todo empieza a dar vueltas, porque es triste ver que nada de lo se consigue a veces perdura; a veces los mejores paraísos son sólo aquellos duran un Verano.

 A veces es difícil mirar esos momentos con cariño, porque el apego tan fuerte que nos producen puede llegar a quemarnos por dentro. Sin duda una habitación tan pequeña nunca había sido tan inmensa, nunca había experimentado la sensación de pasar el tiempo en años luz, necesita escapar de todo. Volveremos a escapar y aunque no tengamos tiempo, volveremos a ver aquellos amaneceres, escuchará la música que tanto le hizo recordar, volverá a sentirse libre y fresco, igual de incomprendido pero comprendiendo que la mayoría de los seres sólo necesitan encontrar en él un poco de alegría, algo de vitalidad ajena a ese mundo triste que cada día está más aflorado.

Porque a veces esos pequeños mundos, los mundos lejanos, crean constelaciones dentro de nosotros que son imposibles de olvidar.

lunes, 19 de diciembre de 2016

226.

Miro por la ventana y observo que no queda nada, ni alegría ni decepción con que este frío a mis espaldas. Que se cuela y no me cuida, me hace desesperar, todo esos sueños se han ido y empiezo a pensar que no volverán. Y busco un sueño de alegría, intento descansar, buscando la alegría donde deje de pensar que todo ha cambiado, que no volverá a ser igual, que este chico ha cambiado y se cansa de esperar.
Busco el amor de tener algo que contar, pero el vacío me ocupa el cuerpo y no encuentro con qué lo puedo llenar. Y llego al espacio, lejano y frío, cada vez más espacio y desesperado que me convierte en aquel rincón donde paran las cosas que nunca debieron comenzar. De alegría consumida, de sueños frente al mar. Que no existe el momento de tener un respiro, poder descansar, acurrucarme dentro de su pecho y poder asimilar que todo ha cambiado, que es tiempo de esperar. Momento de mirar hacia el infinito, lejos de este triste sofá que me consume y me hace olvidar que algún día ese vuelo planeado estará llamándome, que necesito esperar.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Las alturas.


Cuando las estrellas de la noche caen, todos nos volvemos vulnerables. No hay un espacio más peligroso que una cama alejada de los sueños y muchas ganas de pensar; no hay momento más especial que ese momento en el que se apaga la luz y todas las dudas sobre el futuro afloran la mente. A veces hay tantas dudas que es difícil asimilar que cuando has vivido lo más dulce, lo que no lo es duele; duele ver como todos esos momentos vienen a la mente como un montón de disparos que no permiten ver la realidad sin pensar en que no volverán. Las mejores cosas las hemos imaginado siempre en nuestra mente.

Desde que nacemos, estamos obligados a soñar y es lógico; nadie puede sobrevivir sin sueños. La simple esperanza de que todo será distinto mañana o que todo lo bonito que estamos viviendo perdurará, nos permite estar despiertos, estar alerta. El gran problema es cuando esas dudas no nos permitén disfrutar de lo que estamos viviendo, porque no todo tiene que ser perfecto para estar bien. La ambición de cumplir esos sueños a veces ciega nuestra capacidad de poder levantarnos cada mañana y crear pequeñas fortalezas de felicidad. Hay muchas más cosas a parte de los grandes sueños y de todas esas dudas, la simple felicidad de poder encontrar un resquicio de cariño entre todos los seres que caminan por la calle, debería ser motivo suficiente para poder respirar y estar absolutamente convencido de que a veces las cosas no son como queremos, pero sí pueden ser mejores.

La capacidad de volver a mirar con ojos de niños, de volver a mirar con ilusión, a veces es más importante que los grandes decorados que a veces disfrazan nuestra vida. Respirar, tomar aire y recordar por qué un día empezó todo es lo necesario para poder sobrevivir en un mundo que cada día cambia, cada día va cambiando hacia caminos más fríos y distantes, donde las personas caminamos luchando por aquello que queremos, una batalla infernal que hace que nunca nadie encuentre un sitio; quizás algunos hemos nacido para no tener un sitio fijo de tranquilidad, quizá algunos hemos nacido para encontrar en cada nueva decepción una oportunidad de superar y mirar más allá de la misma, de ver que hay muchos caminos que abrir si sentimos que cada día es una oportunidad. Si miramos, observmaos y aceptamos que no es posible la capacidad de conformar nuestra existencia a una simple comodidad, dejar de pensar en qué vendrá y aprender que aunque una rabia impetuosa de querer evolucionar nos ataque constantemente, a veces es necesario parar un momento a respirar.

Aunque es cierto que a veces es difícil respirar debajo del agua, debemos aprender a conseguir escapar de toda ese agua y sacar las alas para poder volar libres, aprendiendo a mirar desde arriba cada uno de los díficiles retos que dan debilidad; llegar a volar tan lejos y tan alto que se supere la velocidad de la luz, porque ahí arriba es donde está el oxígeno necesario apra poder tener el brillo en los ojos que permite celebrar con una sonrisa que hoy es un nuevo día para seguir cumpliendo sueños, a largo o corto plazo, pero que esos sueños, se conseguirán.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Ahora.

Desde el día aquel tan largo donde me quemé, pude ver como cada resquicio de mi corazón se quedaba anclado en la ciudad de los sueños. Prácticamente ha pasado mucho tiempo desde que vi desde aquel rincón la necesidad impetuosa de buscar un motivo nuevo donde poder centrarme en tener lugares desconocidos donde poder buscarme. Donde poder buscarme y buscar dentro de tanta mierda la necesidad de buscar una mirada de alegría entre esa muchedumbre oscura.

La gente te preguntará por mí, estoy seguro. La gente preguntará por aquel chico impetuoso que alegraba la vida de las personas que buscaban encontrar un rincón donde poder refugiarse; querrán volver a ver a aquella persona que nunca supo muy bien donde se encontraba porque siempre estaba para encontrar aquellas cosas tan maravillosas. A veces es difícil ver como el universo más maravilloso creado a partir del calor se derrrumba cuando llega el frío, cuando llega el frío y aparta todos los buenos momentos que se quedaron debajo de las sábanas. Porque nunca se está mejor donde no se puede estar, los mejores lugares son aquellos que son intocables; aquellos reinos de alegría donde se crea universos paralelos a la realidad con acciones tan fáciles como respirar cerca. 

Cuando te pregunten por mí, diles que voy a buscar de nuevo el tiempo. Diles que voy a encontrar aquel sueño de nuevo, mi sueño.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Mi querido 23.

Desde que somos pequeños, siempre en cada sitio vemos anunciados aquellos días del año que deben ser marcados como especiales y absolutamente perfectos. Entre ellos está el día de tu cumpleaños; ese es el día en el que, desde que tu cabeza tiene uso de razón, todas las personas que crean tu universo se reúnen o están presentes de una manera u otra para desearte que ha llegado un nuevo año, que es momento de crecer. Pasan los años y poco a poco te vas dando cuenta que la vida va aparatando a muchas de esas personas que estaban sentadas contigo soplando las velas; los amigos de la infancia van tomando caminos diferentes, aquellas mágicas personas que siempre te hicieron sonreír viajan hacia lugares mejores, donde nunca más podrás verlos y sólo podrás sentir su ausencia en días tan señalados, y en días que incluso andando por la calle, al escuchar una canción, sientes que tu corazón se encoge anhelando tener un abrazo que ya partieron, que ya nos dijeron adiós.

Cuando las velas se han soplado y todos los globos desaparecen, parece que la magia se ha extinguido. La fiesta ha acabado, y es momento de empezar de nuevo. Es como si pararas durante un día entero; como si ese día fueras el rey del mundo cuando eres pequeño. Y la cruda realidad es que, cuando creces, ninguna persona del transporte público va a saber que es tu cumpleaños y te va a tratar con ese corazón y esa mano de amor. Sin embargo, siempre existen los pequeños deseos que se hacen a las velas, el humo se lleva esos sueños hasta universos desconocidos donde, de vez en cuando, pueden aparecer y nunca sabes muy bien dónde... Pero qué hacer cuando realmente ese día que debería ser el más maravilloso del año no quieres que pase, no quieres que suceda por miedo a que pueda traer algo no tan bueno. Si pudiera parar el tiempo, podría estar eternamente en estos 23.

23, qué maravillo número. Siempre confié en el poder de este número y no he podido estar más orgulloso de haberte conocido; sin duda he aprendido que no es el día de tu cumpleaños el que hace que crezcas, es el día en el que te miras en el espejo y decides que debes soñar por precisamente, aquello que más querías cuando soplabas las velas y todavía no podías articular palabra comprensible alguna. Retomar y luchar aquellos sueños de verano en ese triciclo a toda velocidad, escondido en las noches de verano encima de cualquier árbol mirando a las estrellas y soñando con escapar hacia todos los mundos lejanos. Las noches de silencio donde cerraba los ojos y deseaba con todas mis fuerzas poder escapar hacia esa tierra de sueños y aventuras donde siempre sería el niño que no iba a crecer.

Y he crecido, mira si he crecido que creo que he vuelto a nacer. Sigo en el empeño de encontrar el misterio, de encontrar la magia en cada día de mi vida, buscar aquellos pequeños secretos de la vida que todavía me quedan, y seguir viendo cada día la vida como una oportunidad de conquistar mundos cada vez más lejanos. Nunca es suficiente, nunca estaré lo suficiente cerca de poder alzar la voz y poder decir al mundo lo sumamente vivo que estoy, las ganas que tengo de un nuevo día y las ganas que tengo de ver dentro de mi pequeño mundo un mundo de color, una alegría inmensa que me lleve tan lejos como las notas musicales quee stán sonando en esta habitación. Poder gritar al viento que soy libre, que lo he conseguido, que he sido totalmente yo.  No va a haber cribas, no va a haber excusas, es momento de brillar. De brillar por dentro y por fuera, poder decir al mundo que todavía tengo que soñar, que todavía tengo que conquistar esos horizontes y esos mundos, voy lento pero lo conseguiré, lo bueno se hace esperar y yo de momento sé que no he disfutado de todos lo bueno que esta vida me depara.

Gr Aquí estoy, en París, sumergido en la oscuridad de una noche que no me deja de repetir lo mucho que me gustaría ahora mismo un abrazo de los que  no están conmigo, uuna tarta con todos aquellos que me esperan en el sitio de mi recreo y unas ganas de volver a estar encima de esa montaña de sueños. Cuánto frío siento ahora mismo y cuánto calor puedo llegar a iamgianr, esta noche dormiré pensando que no quiero que este año se acabe, quiero seguir a la espera de estos sueños y quiero que nunca falte la música ni las ganas de bailar. Espero que todo siga girando, espero marearme y caerme y poder mirar el Sol y también la Luna, sentado en cualquier universo perdido sabiendo que siempre podré volver allí, donde mi corazón siempre va a estar.

23, gracias por tanto.


Nunca hay suficiente tiempo, nunca es suficiente...

¿Te perderías en algún lugar conmigo?

¿Te perderías en algún lugar conmigo?
Pues date prisa en decidirlo o búscame,porque quizá si lo decides demasiado tarde ya estaré tan lejos de aquí que la nostalgia ya estará curtiendo mis heridas...

Amélie

Amélie
Amélie no tenia un hombre en su vida, lo habían intentado pero el resultado nunca había estado a la altura de sus expectativas. En cambio, cultiva el gusto por los pequeños placeres... Hundir la mano en un saco de legumbres, partir el caramelo quemado de la Crema Catalana con la cucharilla y hacer rebotar las piedras en el canal Saint Marthin.

"je vais faire l'amour avec toi"...

Más soñadores.